REFLEXIONES
¿Cómo se relaciona la experiencia corporal atravesada por la pandemia del Covid-19 y las respuestas del sistema médico colombiano?
Cuando el virus comenzó a proliferarse, de manera masiva, afectando a todos los países del mundo, los centros penitenciarios colombianos, dictaminaron que las visitas estaban suspendidas, con el fin de evitar los contagios dentro de los organismos. A simple vista, esto parece ser una buena noticia para quien está privado de su libertad, pero la realidad es muy distinta. Con las visitas en los centros carcelarios, los reclusos podían acceder a bienes y servicios, que no les otorgaba el Estado. Como consecuencia, se desató el caos y la desesperación dentro de estas instituciones. El sistema médico y el Estado son responsables del bienestar de los ciudadanos, pero estas personas están sumamente apartadas, de los objetivos del gobierno, por lo cual, las abandonan a su suerte.
El desinterés del Estado colombiano (por lo tanto el sistema médico) frente a los cuerpos encarcelados es exageradamente alto. El 21 de marzo de 2020 se presentaron disturbios en los centros penitenciarios que tiene una estrecha relación con la coyuntura actual del virus. El coronavirus logró poner en evidencia las carencias del sistema, evidenciado su estructura débil, un déficit presupuestal y de capital humano, y, además, sin la debida prestación de servicios básicos. Es evidente que el Estado abandonó a los reclusos, los dejó a su suerte. En vez de plantear un ejercicio de resocialización, (que es el objetivo principal de las cárceles), son castigados severamente y son constantes víctimas de violación de derechos humanos, privándolos de los servicios básicos.
¿Cómo está mediado la experiencia de la corporalidad con la transformación del concepto de higiene durante la pandemia del Covid-19 ?
- Los centros penitenciarios tienen la capacidad para retener a 80 mil personas, pero existe una realidad latente, desde hace años: estas instituciones albergan a más de 120 mil personas, 40.000 personas más de lo estipulado por la ley. Es evidente que las condiciones de hacinamiento en estos espacios, son extremadamente altas. 40.000 personas no es poca cosa. En ese sentido, se sabe que el hacinamiento es un factor completamente antagónico a la higiene. La aglomeración de personas hacinadas produce que estén en contacto constantemente, despojados plenamente de su privacidad. El hacinamiento produce que las enfermedades se propaguen con mayor facilidad, como es el caso del covid-19. Sin embargo, como se dijo en las anteriores líneas, la acumulación de personas en pequeños espacios, con el fin de albergar más gente, no es un fenómeno nuevo, sino que los sistemas penitenciarios llevan décadas haciéndolo.
Tomado de: https://www.youtube.com/watch?v=xkdRryirEto
Las cárceles son centros de contagio masivo; espacios en donde se pueden desarrollar potenciales enfermedades con mucha facilidad, como sucedió con el coronavirus. Ahora bien, uno de los principios primordiales, para evitar la propagación e infección del Covid-19, es mantener distancia de, por lo menos, 1 metro. El hacinamiento, que se presenta en las cárceles del país, son un ejemplo claro de que esta medida, en especial, es muy difícil de aplicar. La higiene, en ese sentido, se ha convertido en un eje principal, del mundo como respuesta a la pandemia. Casi todas las personas, intentan tener la mayor precaución, cuando se trata de higiene. Sin embargo, las medidas tomadas por los centros carcelarios, hacen que los cuerpos condenados, se vean en alto riesgo, por la falta de higiene, gracias al hacinamiento. Son, en ese sentido, una de las poblaciones más propensas y con mayor facilidad de contagio.
¿Cuál es la relación entre enfermedad, sistema médico (EPS, IPS), condición social y corporalidad?
En primera medida, nos encontramos, ante un sistema de salud, neoliberal, que centra su atención, en un punto en específico: lucrarse de la enfermedad de la población. En esta vía, hay una serie de privilegios del capital sobre la vida, ineficientes gestiones gubernamentales, y un sistema de salud público, supremamente precario, en tanto, Sistema General de Seguridad Social, en Salud, está compuesto actualmente por 44 EPS: 13 pertenecen al régimen contributivo, 26 al régimen subsidiado y 5 indígenas; y con 10.336 IPS de las cuales 90.05% de ellas son privadas y se encuentran en grave crisis financiera por desfinanciación. Así también, el sistema penitenciario y carcelario Colombiano, tiene un cubrimiento en salud a personas privadas de la libertad, por medio del SISBEN, sólo si cada una de las personas cuenta con este. Como resultado de esta forma de composición y relacionamiento, nos damos cuenta que la población privada de su libertad, y toda aquella que no cuentan con la capacidad adquisitiva suficiente, o en su totalidad, como para pagar una EPS privada, no cuenta con un acceso y cubrimiento integral a la salud, sino a una muy pequeña parte del mismo, altamente precario y de muy escaso cubrimiento, dejando completamente descubiertas, a todas aquella personas que se encuentran tras las rejas, bajo condiciones de hacinamiento, y atravesando una crisis social y de salud pública como la del COVID-19.
¿Qué enfermedades eran preexistentes en las cárceles colombianas antes de la pandemia del SARS-CoV 2?
Los centros penitenciarios, en Colombia, siempre han estado en una situación de precariedad, la salud ha sido una de las situaciones en las que más se han sentido estas limitaciones. Una de las denuncias que se hacen, en los documentos consultados, es sobre las personas que tienen enfermedades crónicas, y al ingresar, no pueden continuar con sus tratamientos y citas médicas, a tiempo, ya que las gestiones de las mismas no se hacen oportunamente, dejando en una vulnerabilidad a estas personas, que por lo general se agravan, su calidad de vida, se disminuye, así como su esperanza de vida.
Acceder a una salud digna, dentro de los privilegios de la libertad, es una cuestión difícil, ahora imaginemos la situación, de las personas que se encuentran privadas de la libertad, hay una población, dentro de los centros penitenciarios, y son las personas que tienen enfermedades, que necesitan del cuidado, de otra persona, permanentemente, ya que, necesitan ayuda, para el desarrollo de las actividades cotidianas, como lo son comer, ir al baño, cambiarse, trasladarse, el poder tener un cuidador, permanente, en esta situación es una utopía. Esta población se encuentra en unas condiciones mucho más precarias y de abandono estatal, sus enfermedades se agravan, y su vida es aún más limitada, en estos tiempos, de pandemia, han sido de las personas más afectadas por el COVID, ya que no les es posible llevar los protocolos de bioseguridad, a cabo por su cuenta, tras ver un poco de esta realidad ¿Cómo se pueden pensar unos espacios penitenciarios que sean para diferentes corporalidades? ¿Qué alternativas se pueden generar para suplir estas situaciones?
Muchas cárceles de Colombia, han registrado muchos casos de otras enfermedades. En Barranquilla, Sincelejo, Valledupar y Santa Marta, por ejemplo, se han registrado casos de VIH. También se han observado reclusos que tienen varicela, tuberculosis, sida y enfermedades psiquiátricas. La cifra de estos casos corresponde al 3,26% de la población carcelaria. Además de esto, las altas cifras de personas hacinadas y las pésimas condiciones de salubridad, amenaza con que este porcentaje, siga aumentando. La mayoría de pacientes, que sufren alguna enfermedad física o mental, carecen de un buen servicio, eficiente de atención. En ese sentido, es evidente manifestar, que sí se presentan otro tipo de enfermedades, en los centros penitenciarios, y las mismas condiciones de hacinamiento, y falta de higiene, conllevan, a que las enfermedades se propaguen con mucha facilidad, de la misma forma como pasa con el Covid-19.
¿Existe alguna distinción entre las corporalidades femeninas, masculinas y otras alternas dentro de las cárceles?
Se puede decir que el sistema social para esta época capitalista, le impone a la sociedad una serie de parámetros legales que se deben seguir, para tener el funcionamiento que los gobernantes consideran pertinente. En ese sentido, como los parámetros son elaborados por unos pocos para beneficio de las minorías, se hace evidente que muchas problemáticas quedan sin resolver, sobre todo cuando se trata de la mayoría desfavorecida. En ese sentido una de las problemáticas que voy a visibilizar es la de la desigualdad de género, en donde las mujeres, en ningún nivel económico tienen participación sobre la vida política, y al ser la cárcel el sistema de castigo del sistema gubernamental pues los delitos a juzgar son los que las minorías empoderada deciden, en ese sentido, las cárceles desde el principio, eran ocupadas más por hombres que por mujeres ya que las mujeres no tenían mucha incidencia dentro del sistema social. Así el diseño las condiciones de las cárceles, estaban diseñada para hombres y no para mujeres, situación que se vive en la actualidad y si se piensa en el trato y las condiciones de los cuerpos homosexuales, no binarios, y todos los integrados en la comunidad LGBTI se relatan tratos de discriminación y abuso ya que si no hay condiciones de atenciones mínimas para la otra mitad de la población humana, las mujeres, mucho menos van haber estudios y atenciones para los cuerpos con subjetividad que se salen de la norma. El hombre blanco burgués capitalista y la mujer blanca amada de cada y esposa o viuda que no cumple otra función que la de atender a su marido.
¿Qué tipo de juicios tiene el sistema de salud médico dentro de los sistemas penitenciaria y carcelario para los cuerpos con identidad no binaria?
Lo primero que puedo decir, es que el sistema patriarcal a pesar de que es heteronormativo, y no soporta la homosexualidad, su maduración social discrimina y subestima a las madres gestantes, aún así es ley, que las mujeres amén a los hombres y viceversa. En ese sentido, las persecuciones y los homicidios de personas de la comunidad LGBTI. Son invisibilizados y no castigados, con permiso del sistema de gobierno. Asique los cuerpos de la comunidad LGBTI que delinquen son gravemente censurado y atacados por los sistemas de vigilancia y seguridad de la sociedad, asique los cuerpos de esta comunidad que terminan en la cárcel, son propensos a que los maltratan y asesinan desde los compañeros de celda, pasando por los guardias de seguridad hasta llegar a las demás personas que prestan algún servicio en la cárcel. En ese sentido la comunidad LGBTI, es una comunidad discriminada y censurada por el sistema de gobierno, así que sus sistemas de vigilancia y castigo los consideran de la misma manera ya que las cárceles son una forma de materializar las leyes impuestas por los gobernantes.
Sentimos que es apropiado incluir esta reflexión con la comunidad LGTBI, sabiendo que no son únicos que sufren de enfermedades de transmisión sexual. Pero conociendo aún los estigmas que se tienen hacia ellos, es importante sensibilizar y visibilizar las condiciones a las cuales ellos son expuestos al estar en una cárcel colombiana. Según, la Internacional Association of Providers of AIDS Care (IAPAC), sugieren que hay un aumento peligroso en la tasa de VIH. Justificando lo anterior por las inadecuadas condiciones de vida como: hacinamiento, alimentación precaria, exposición a abusos sexuales, uso de sustancias psicoactivas; además de los pocos programas. Cuando las personas contraen el virus, los centros carcelarios no garantizan tratamientos anti-rretrovirales apropiados, lo que lleva a un acelerado deterioro de salud y por consiguiente la transmisión del virus en la población.




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